Planeamiento Urbano: necesidad de organizar las ciudades.

Por Ingeniero Oscar Treppo.

Años atrás ponía mis expectativas en este pensamiento.

Sueño una ciudad desarrollada, sustentable, progresista, que de contención a una sociedad madura, respetuosa de las normas, de la convivencia, comprometida, participativa y solidaria; una ciudad equilibrada y previsible, que brinda una muy buena calidad de vida y una clara igualdad de oportunidades; con un gobierno cuyo ejemplo apunte al trabajo digno como motor, a la libertad como elemento innegociable e irrenunciable de toda decisión, a la transparencia como rutina de gestión, al respeto de las miradas distintas, que impulsa la participación y la sustenta con sus acciones, con el necesario alto grado de planificación, con políticas de estado salidas de un consenso multisectorial y donde se ha logrado un imprescindible equilibrio entre los distintos actores y sus diversas acciones.

Esto era, como dice la primera palabra de la nota, mi sueño sobre la ciudad que debemos perseguir. Dentro de los elementos que hacen a esa ciudad soñada, digo “el necesario alto grado de planificación” que es fundamental en cualquier intento de comunidad organizada desde el Estado. La planificación es transversal a toda actividad que se realice desde lo municipal. La quizá más emblemática y con razón, es la referida a lo urbanístico ya que es como cuando construimos una vivienda, donde debemos hacer el cimiento con las condiciones necesarias para sostener lo que pondremos arriba. Sin esa planificación partimos de una base donde el resultado final puede ser cualquiera, que seguramente  no será el que puede pretender una comunidad exigente.

La planificación en lo urbanístico encuentra en sus inicios, principalmente dos teorías: una que apunta a la densificación que tiene como principal ventaja la de centralizar servicios pudiendo, con más facilidad y menores recursos, ofrecer mejores prestaciones a los habitantes. Nuestra ciudad parece no ser adecuada a la aplicación de esta teoría por sus problemas estructurales de calles angostas y cuadras cortas que dominan la geografía de la zona céntrica. Tal aseveración salta a la vista viendo la realidad del tránsito y sobre todo de las posibilidades de encontrar un lugar donde estacionar.

La otra teoría es la de una ciudad extendida en lo territorial, lo que encuentra como punto en contra, la dificultad de llegar a todas partes con servicios de calidad.

Nuestra realidad es que deberán convivir las dos teorías y es nuestro deber lograr  que sea de la mejor manera. Recordemos que, apuntando a la primera teoría, hace pocos años se implementó la posibilidad de ampliar el área donde se pueden construir edificios de hasta cuatro pisos frente a los bulevares.

La aplicación de la segunda teoría, es, sin lugar a dudas, un punto donde se debería poner un énfasis mucho más profundo, más inteligente, más debatido, más plural ya que, en este caso, no tenemos excusas. Aquí la estructura de ciudad que soñamos, que necesitamos para un desarrollo sustentable, está para hacerse y depende de nosotros, de nuestro tiempo.

Temas como el trazado de las próximas calles importantes  como alguien ideó cuando se proyectaron los bulevares, de los espacios verdes, el ancho de las calles, la longitud de las manzanas, de la factibilidad de prestar los servicios de la mejor calidad, es un deber ineludible de las autoridades gubernamentales.  Esto puede considerarse lo mínimo, ya que en este sentido, lo que puede llegar a hacerse es casi sin techo. La posibilidad de calles sin tendidos de cables aéreos, con veredas de ancho suficiente como para tener una parte parquizada donde vaya el arbolado, con manzanas con un núcleo central verde que sea condominio entre todos los titulares de los terrenos de la misma, donde puedan realizarse emprendimientos compartidos, donde pueda funcionar el estacionamiento de los autos propios lo que significaría una seguridad concreta, es sólo una parte de las posibilidades.

Pero la planificación es mucho más. El presupuesto municipal, la ley de leyes, es la planificación del gasto que incluye las inversiones, las obras públicas hechas con recursos propios, gastos sociales,  pagos de sueldo, etc.

La planificación del mantenimiento de los bienes públicos como son las calles, donde pueda saberse con anticipación cuando más grande mejor, cuales van a ser mejoradas, asfaltadas, pavimentadas, etc.,  los edificios públicos, las escuelas (que aun siendo responsabilidad provincial debería ser compartida con el municipio), los espacios verdes, el medio ambiente y otros.

También debe ser planificada la atención al contribuyente, la gestión de documentación masiva como es la de las licencias para conducir.

Hay dos cuestiones emblemáticas que son el símbolo de la actitud ciudadana que es el comportamiento frente al tránsito y la basura. Una correcta planificación sobre que hacer en estos casos es de importancia fundamental teniendo en cuenta que se conocen los resultados de los malos hábitos, las malas costumbres,  que son evitables.

Planificar permite gastar mejor, permite eficientar las inversiones y en algunos casos directamente no tener que gastar en algo permitiendo direccionar los recursos hacia otros objetivos. En una ciudad con zonas inundables como la nuestra ¿Qué es lo racional, de sentido común, de buena práctica, planificar para el desarrollo urbano? La respuesta es concreta: no construir por debajo de cierta cota en la ciudad de Concepción del Uruguay. No se hizo y hoy las consecuencias son gastar recursos en gente que se inunda cada año y un gasto millonario en una defensa contra inundaciones.

Finalmente, la planificación de los controles a través de inspecciones, es una deuda cada vez mayor en nuestros días. La falta de los mismos tanto en la Obra Pública como en la privada, es el origen de procesos constructivos deficientes, del no cumplimiento de estándares de calidad mínimos, y abren las puertas a prácticas reñidos con la legalidad.-

Como se puede concluir, la planificación significa adelantar, anticiparse, y apunta, en particular y entre otras cosas, a dar respuesta a la parte de la nota del encabezamiento donde dice: “una ciudad desarrollada, sustentable, progresista “y que más adelante expresa “una ciudad equilibrada y previsible”.

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