Denunció que sus vecinos venden droga: mataron a su nuera y balearon a su sobrino.

En Rosario

“Algún día me van a matar, lo sé”, dice Marta Maidana, que vive amenazada desde que señaló a una familia narco de su barrio. En uno de los ataques también resultó herido su marido y uno de sus hijos se salvó por poco.

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Marta Maidana es abuela y madre, y vive en una villa de emergencia a la vera de una vía en el oeste de Rosario. Desde que denunció a sus vecinos por vender droga en el barrio con amparo policial, su familia empezó a vivir una verdadera historia de terror: quisieron matar a su hijo, pero los disparos mataron a su nuera y lastimaron a su esposo. También se metieron con su sobrino de 14 años, quien recibió un tiro en la ingle.

“Algún día me van a matar, lo sé”, aseguró Maidana. Se refiere a los Luna, una histórica familia del barrio Vía Honda compuesta por 15 integrantes y que vive del tráfico de drogas. De alguna manera, el grupo mafioso se enteró de la denuncia que radicó la mujer en los “Buzones de la vida”, la herramienta que la Municipalidad de Rosario pone a disposición de los vecinos para que informen los puntos de venta de estupefacientes.

Pese a la confidencialidad de este mecanismo, las amenazas, primero, y las represalias contra ella y su familia comenzaron de inmediato.

El primer ataque ocurrió el sábado 11 de julio. Los Maidana -Marta, su esposo, sus cuatro hijos y seis nietos- se habían juntado a comer pescado frito en un galpón que usa la familia para hacer trabajos de ferretería cuando uno de los Luna irrumpió y discutió con César, uno de los hijos de la mujer. El narco se fue, pero poco después volvió y abrió fuego contra todos.

César sobrevivió al ataque pero no así Patricia Obregón (27), la nuera de Marta, quien agonizó varios días por un disparo en la cabeza hasta que murió. Los disparos también dieron contra el muslo derecho del esposo, herida de la que todavía no se recuperó y sigue sin trabajar.

El viernes 17 de julio, su sobrino de catorce años sufrió un brutal ataque cunado salía de una verdulería. Dos integrantes de la banda lo acorralaron y le gatillaron en los testículos, a la vista de todos en un comercio de boulevard Seguí al 5000. Esto provocó que el barrio se levantara y protestara quemando cubiertas y cortando el tránsito.

“Acá vendían droga, en este lugar la Policía vino y secuestró armas”, indicó Marta. “Ahora se fueron, vuelven por las noches. A mí me siguen amenazando. Pero yo estoy jugada”, sostuvo resignada. Sin embargo, teme que los narcos se la agarren con Nahuel, su hijo de 12 años. “Quiero que se vaya de acá. Yo me voy a quedar”, afirmó.

Tras el asesinato de su nuera, Marta se reunió con el fiscal a cargo de la causa, Adelmar Bianchini, quien le prometió garantizar y reforzar la seguridad de la zona. Sin embargo, ya son cuatro las familias que huyeron del asentamiento ante el miedo y la complicidad de la Policía.

Fuente: http://www.diario26.com

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